Tomar vitaminas como ácido fólico durante el primer mes de embarazo puede ayudar a evitar que el niño padezca de autismo

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Un estudio realizado a 231 mujeres embarazadas que ya habían tenido un hijo con autismo reveló que la toma de vitaminas, como el ácido fólico y el hierro, en el primer mes de gestación, disminuyen el riesgo de tener otro hijo con este trastorno. Las mujeres que consumieron las vitaminas en el primer mes redujeron sus probabilidades en un 14.1 %, en tanto que quienes no lo hicieron tuvieron un 32.7% de posibilidades de reincidencia.

“Sabemos que el ácido fólico es realmente importante para el cierre del tubo neural, y que tiene un rol en el estrés oxidativo y la función de las mitocondrias“, afirmó a la revista de psiquiatría Jama la autora de la investigación, Rebecca Schmidt, profesora asistente de ciencias de la salud pública en el Instituto MENTE de la Universidad de California.

La genética para predecir el autismo

Un grupo de investigadores del laboratorio de desarrollo neuronal del Centro de Neurobiología Molecular en Alemania, liderados por el científico mexicano Froylán Calderón de Anda, descubrieron una posible forma de contrarrestar los efectos asociados al autismo a nivel genético.

Los científicos lograron demostrar la importancia en la intervención de un gen llamado TAOK2, del cromosoma 16, en el desarrollo cerebral. Los investigadores encontraron que cuando este gen no está presente, las neuronas se desarrollan y se conectan de forma anormal. “Nuestros resultados nos ayudan a poder predecir cuándo hay susceptibilidad para desarrollar autismo“, afirmó el investigador a Newsweek.

“Con nuevas tecnologías de análisis del DNA de pacientes con autismo, se han comenzado a entender las bases fisiológicas”, dice el científico mexicano. “Conociendo los genes afectados es posible elucidar su función a nivel celular y diseñar fármacos que ayuden a contrarrestar el efecto del gen dañado”, sostiene Froylán.

Un estudio realizado por científicos de Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas y del Instituto de Investigación Biomédica en Barcelona encontraron que una proteína llamada CPEB4 que coordina la expresión de cientos de genes necesarios para la actividad neuronal podría jugar un papel importante en los pacientes con autismo.

Según la investigación publicada por la revista Nature, esta proteína podría ser un factor que altera el desarrollo del cerebro y da como resultado una predisposición al trastorno. “Conocer las bases biológicas del autismo puede facilitar el diseño de futuras terapias experimentales y herramientas para el mejor diagnóstico de la enfermedad”, afirman los investigadores.

Células madre para las neuronas

Estas células también podrían convertirse en una esperanza para tratar a los pacientes con algún trastorno del espectro autista, según una investigación reciente del Centro Duke para el Estudio del Autismo y el Cerebro que se realizó en 25 niños de entre dos y cinco años de edad a los que se les administraron células madre. 

“Desde hace tiempo, se ha observado que las células madre, bajo ciertas condiciones, puedenliberar proteínas, conocidas como factores neurotróficos, que estimulan ciertos efectos en las neuronas y el sistema nervioso central“, afirmó a la agencia EFE Johana Ojeda, maestra en tecnología en células madre por la Universidad de Nottingham.

El tratamiento consistió en suministrar a los pacientes vía intravenosa las células madre, las cuales envían “señales para que las neuronas se activen y maduren o formen nuevas conexiones, lo que potencialmente pudiera ayudar al desarrollo del cerebro del niño“, explicó la también presidenta de la Asociación Bancos de Células Madre de México. 

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